Kaixo.
La maquinaria del Estado español ya se puso en marcha hace tiempo. Las bandas policiales: Guardia civil, policia nacional, ertzaintza (por si alguno tiene alguna duda, la Ertzaintza es una policia del Estado español, y cumple a rajatabla lo que le dicen desde la Audiencia nacional), los servicios “secretos”,… Por otro lado los jueces que van una imagen de legalidad a la sudafricana, desde la otra banda los medios de comunicación caldeando el ambiente, y por supuesto los partidos políticos “democraticos-estiloturquia” que miran a otro lado o simplemente aplauden lo que va a pasar.
¿DE QUE HABLAMOS?… De la ilegalización de partidos, de las detenciones en masa solo por querer participar en las elecciones al parlamento de Gasteiz, del espionaje a partidos, de querer mandar a la clandestinidad a toda la izquierda abertzale,…. ESTO ESTA PASANDO DELANTE DE NUESTRAS NARICES,….
Respecto a esto hoy hemos leido una editorial en GARA, que nos ha gustado y que pone algún punto sobre alguna i.
Habla de Ibarretxe y de su parte de responsabilidad en lo que esta pasando:
GARA.
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Siguiendo la línea argumental de la Policía española y del Ministerio del Interior, el juez Baltasar Garzón ha llamado a declarar como imputados a otros trece ciudadanos vascos y cabe sospechar que por el mismo motivo trató ayer de detener a otro más. Al parecer, no le bastó con la redada del viernes 23 de enero, que acabó con el encarcelamiento de ocho personas por el mero hecho de intentar presentarse a las elecciones que usted, lehendakari, ha convocado. La perversidad de este procedimiento pone patas arriba todos los principios del Derecho. No se detiene o imputa a alguien porque esté cometiendo un delito. No. Lo que se hace es determinar cuál es el delito imputable para obtener un fin determinado –en este caso la suspensión de actividades o la prohibición de unas candidaturas– y se buscan chivos expiatorios. En este caso, Baltasar Garzón necesita procesar por «integración en organización terrorista» a miembros de Askatasuna y D3M para suspender las actividades de ambas formaciones y ha elegido para ello a unas personas sin que, con toda probabilidad, pueda demostrar que ninguna de ellas ha llevado a cabo personalmente «actividad terrorista» alguna. Y, a buen seguro, este paso –en fase de instrucción y todavía revocable– de la Audiencia Nacional servirá de base argumental para la Sala del 61 del Tribunal Supremo que debe fallar antes del sábado.
Con estos juegos de manos, realizados al alimón por el Gobierno español, la Fiscalía, la Abogacía del Estado, la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, las elecciones que usted, lehendakari, convocó y que su Ejecutivo organiza y paga –cabía suponer que con el fin de que respondan a la voluntad popular– se van a ver completamente alteradas, de forma que el próximo Parlamento estará diseñado por Madrid y no por el electorado de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Y así la investidura del próximo lehendakari quedará amañada, al igual que las leyes que apruebe esa Cámara. ¿Qué hubiera sido de anteriores investiduras, de aquel Nuevo Estatuto o de la Ley de Consulta en un Parlamento mutilado como el que se elegirá ahora? Lehendakari, están trucando sus elecciones y usted no hace nada.







