Kaixo.
Iñaki gure lagunak idatzita:
Si existe una canción en la que se sientan representadas las diferentes tendencias en que se dividió y subdividió el movimiento obrero desde finales del siglo XIX hasta nuestros días esa canción no es otra que ‘La Internacional’. Surgida como una hijuela de ‘La Marsellesa’ entre el humo de la pólvora y el calor de la sangre en que fueron sofocadas las ilusiones libertarias de La Comuna, ‘La Internacional’ se convirtió, con sus diferentes variantes, en el himno por antonomasia de los trabajadores del mundo entero y hasta fue, durante más de dos décadas, el himno oficial de la extinta Unión Soviética.
En Euskadi, la línea divisoria político-lingüística a comienzos del siglo XX era de una nitidez casi absoluta. A un lado, en las zonas vasco-parlantes del país, la mayoría con una economía basada fundamentalmente en el sector primario[1], predominaban las fuerzas políticas conservadoras (nacionalistas y tradicionalistas) que, aunque partidarias de la recuperación y fomento del euskara[2], se situaban en las antípodas ideológicas de quienes se reconocían en las estrofas de ‘La Internacional’. Estos últimos, los socialistas de Bilbao y la zona industrial y minera de la margen izquierda de la ría del Ibaizabal, veían con sumo recelo el afán euskaldun del carlismo y del emergente nacionalismo vasco. Ambos, carlismo y nacionalismo, estaban, además, impregnados de un integrismo religioso que, simplemente, repugnaba a aquellos trabajadores, particularmente a los más concienciados, que veían -y no se cansaban de denunciarlo- cómo la iglesia católica hacía causa común con los patronos que les explotaban.
Esta dicotomía del euskaldun-derechista y el izquierdista-castellanohablante funcionó como estereotipo durante muchos años, por lo menos hasta comienzos de la década de los treinta del siglo pasado, cuando aparece en escena una formación política recién creada cuyos planteamientos políticos y sociales[3] estaban tan alejados del conservadurismo confesional del recién reunificado Partido Nacionalista Vasco[4] como del tradicional jacobinismo de la izquierda española. Su periódico, ‘Acción Vasca’, publicó, en un día tan significativo como el 1º de Mayo de 1932, la primera versión conocida en euskara de ‘La Internacional’
Inun be’ez txiro’ta aberatsik
piper potia[5] birrindu
jopuak beharrez buitza’uta
ogia geurenduko’gu
Gizon oro askatu
baita aberri danak
zuzentzea, bakea,
behera izkiludunak.
Gizon oro askatu
baita aberri danak,
didartu daigun batera
lur-anaitasuna oso[6].
Esta primera versión al Euskara de ‘La Internacional’ tenía como ingredientes añadidos, en consonancia con los postulados del nuevo partido, su rechazo al imperialismo español, representado por su bandera (piper potia) -la misma que luego asumirían como propia los sublevados contra la República- y la colocación en el mismo plano de la libertad de los seres humanos y la de los pueblos (Gizon oro askatu / baita aberri danak).
El autor de esta primera versión en euskara de ‘La Internacional’ fue Odón Apraiz[7], un intelectual alavés bien conocido, cuyas inquetudes políticas y sociales siempre fueron parejas a su interés por el euskara. Aunque Apraiz era euskaldunberri autodidacta[8], llegó a ser académico de Euskaltzaindia y una de las principales autoridades de la lengua vasca del siglo XX. De esta confluencia de inquietudes políticas y lingüísticas surgió la idea de este gasteiztarra de hacer la primera versión al euskara de ‘La Internacional’.
Según el propio Apraiz manifestó a posteriori, escribió la letra de la canción teniendo la música como única referencia, ya que en el momento de hacer la versión no disponía del texto original del himno. No obstante, tras cotejar la versión de Apraiz con el texto canónico de Eugène Pottier, podría deducirse que el gasteiztarra no sólo conocía muy bien la música sino que también debía tener alguna referencia del texto original. De lo contrario parece difícil de explicar que, aparte de sus menciones a la bandera española y a la liberación de los pueblos, cosas que parecen de la cosecha de Apraiz, se incluyan palabras y conceptos -esclavos, pan, paz, unidad, fraternidad universal…- que están presentes tanto en el himno original como en la versión de este al castellano. Cualquiera de los dos, el himno original, en francés, o la versión en castellano, pudo ser tomada como elemento de referencia por Apraiz. No olvidemos que, aunque en la Península, y por aquellos años, “La Internacional” era ya muy conocida y hasta había, como hemos visto páginas atrás, más de una versión del himno, Apraiz tuvo también la oportunidad de conocer el himno en su versión original en francés durante sus años de estudiante de Lingüística en la Sorbona de París.
La versión de ‘La Internacional’ de Apraiz no llegó a tener la difusión que hubieran deseado tanto su autor como su partido. En mayo de 1932, ANV apenas tenía un año y medio de vida, era un partido pequeño y la tirada de sus publicaciones, entre ellas ‘Acción Vasca’, era muy limitada, así que ‘La Internacional’ de Apraiz fue, si no olvidada, sí desplazada por otras preocupaciones y tareas más acuciantes que debía afrontar la nueva formación política. Luego llegó la guerra, la derrota y un silencio de cuatro décadas que casi borró por completo la memoria política y social de varias generaciones.
[1] Había algunas excepciones a esta regla. Eibar y Mondragón (Arrasate), dos enclaves euskaldunes, contaban con una importante industria que daba trabajo a una gran masa de obreros entre los que las ideas socialistas arraigaron con fuerza en el periodo comprendido entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
[2] Cabe citar aquí la insuficientemente valorada aportación del carlismo a la cultura y la lengua vascas. Hasta la Guerra Civil, el carlismo vasco había estado en primera línea en la batalla por la defensa y fomento del euskara. Existe toda una pléyade de escritores e investigadores carlistas, encabezados por Julio Urkijo, fundador de Eusko Ikaskuntza, la Sociedad de Estudios vascos, y Euskaltzaindia, que así lo atestigua. Con la Guerra Civil, los sectores del tradicionalismo carlista que aceptaron sin reservas el proceso de unificación con la Falange ordenado por Franco acabaron confundiéndose con el franquismo y aceptando los postulados lingüísticos de este en relación con el euskara. Los sectores del carlismo vasco más reacios a perder sus señas de identidad -entre ellas el euskara- iniciaron un largo proceso de declive que ha hecho de ellos una fuerza política de carácter testimonial.
[3] Acción Nacionalista Vasca (ANV) nació oficialmente en Bilbao el 30 de noviembre de 1930, festividad de San Andrés, lo que dió lugar a que el manifiesto fundacional del partido se conozca con el nombre de Manifiesto de San Andrés. Se considera a ANV como una escisión por la izquierda del PNV dado que la mayoría de sus fundadores eran nacionalistas disconformes con el resultado del reciente proceso de reunificación de las dos ramas (Comunión Nacionalista Vasca y Aberri) en que había permanecido dividido el nacionalismo vasco tradicional durante cerca de una década. El hecho de que el nuevo PNV reunificado volviera a tomar como una de sus principales señas de identidad el carácter confesional católico de sus comienzos fue uno de los principales motivos, aunque no el único, para que un sector de antiguos militantes de Comunión y Aberri, a los que también se unieron otros nacionalistas independientes, decidieran fundar un nuevo partido laico, nacionalista y de izquierdas, partidario tanto del acercamiento a republicanos y socialistas para lograr la caída de la monarquía como de un amplioestatuto de autonomía para Euskalerria.
[4] La reunificación del nuevo PNV en la Asamblea de Bergara, el 16 de noviembre de 1930, precedió en apenas dos semanas a la fundación de ANV. Al quedar en minoría en la asamblea sus planteamientos para reformar el PNV, los sectores partidarios de renunciar a la confesionalidad del partido, dotar a este de una estructura unitaria y no confederal y abierto a planteamientos políticos y sociales más avanzados quedaron en minoría y renunciaron a ingresar en el PNV reunificado. Tampoco lo hicieron los sectores más abiertamente independentistas del nacionalismo vasco, que se agruparon en torno a la publicación Jagi-Jagi, por cuyo nombre serían conocidos posteriormente.
[5] Piper potia o Piper pote. Literalmente, bote o lata de pimientos. En Euskadi es una expresión que se utiliza para referirse en sentido figurado a la bandera monarquica española dada la coincidencia de sus colores con los que hace décadas eran habituales en las etiquetas de las latas de pimientos morrones o del piquillo, en las que se hacía destacar el rojo del pimiento sobre un fondo amarillo. Todavía hoy, a pesar de lo mucho que ha evolucionado la técnica del packaging, algunas firmas de conservas de verduras comercializan sus latas y tarros de pimientos con este tipo de etiquetas.
[6] Nunca más pobres y ricos / Destruyamos la bandera de la monarquía / Los siervos, empujados por la desventura / Conseguiremos hacernos con el pan / Liberemos a todos los humanos / También a todos los pueblos / Abramos camino a la paz / Abajo los ejércitos / Liberemos a todos los humanos / También a todos los pueblos / difundamos todos unidos / La fraternidad universal. En la traducción al castellano he tratado de respetar al máximo la literalidad del texto original aparecido en el periódico de ANV. Ya he explicado antes el sentido de la expresión piper potia. En 1932, año en que se publicó esta versión en euskara de ‘La Internacional’, la bandera oficial española no era el ‘piper pote’ sino la tricolor republicana, por lo que entiendo que la referencia a la proscrita bandera monárquica española obedece más a una intención de reafirmar los valores republicanos que a otra cosa. El término aberri tiene un sentido más próximo a la concepción martiana de patria que al que, comúnmente, se concede a esta palabra en muchos países europeos, que, tal vez por su “glorioso” pasado histórico, suelen tener una concepción imperialista de la palabra “patria”. Por eso he traducido “aberri danak” por “todos los pueblos”, al entender que esta expresión se ajusta mejor que “todas las patrias” (que en este contexto también hubiera sido una traducción válida) a las ideas de igualdad, libertad y fraternidad que expresa la canción.
[7] Odón Apraiz Buesa (Gasteiz, 1896-1984) pertenecía a una conocida familia alavesa. Estudió Filosofía y Letras en las universidades de Salamanca, Deustu y Madrid y se doctoró en Historia con una tesis sobre ‘El País Vasco en la época de la Revolución Francesa (1793-1795)’. A partir de 1920, y becado por Euskaltzaindia, institución de la que llegaría a ser académico, estudió Lingüística en la Sorbona, de París y en Zurich, siendo elegido miembro de la ‘Société de Linguistique’. Los contactos realizados durante estos años le permitieron más adelante participar en varios congresos internacionales de naciones minorizadas que, auspiciados por la Sociedad de Naciones, tuvieron lugar en Ginebra, La Haya y Nueva York. En 1926 comenzó un largo itinerario en el mundo de la docencia, primero como profesor ayudante en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona y después como catedrático de Geografía e Historia en los institutos de Eibar, La Laguna, Reus y Gasteiz. Siempre compaginó sus tareas docentes con el trabajo de investigación histórica y lingüística. Su obra más importante en este campo fue ‘El vascuence en Vitoria y Alava en la última centuria (1850-1950)’. Escritor impenitente, utilizó numerosos seudónimos: Olarizu, Ziarpa, Argitza, Olari… Durante una temporada cedió también a las costumbres lingüistico-ortográficas de la época y firmó algunos trabajos como Apraiz’tar Oto. El compromiso de Odón Apraiz con su país le llevó también a intervenir en política. Primero lo hizo en la órbita del PNV escindido, aunque acabó desencantado de la creciente derechización de este partido y, en 1930, fue de los primeros en engrosar las filas de Acción Nacionalista Vasca. Muchos de los documentos de ANV de la época fueron escritos por él y, en los años en que fue catedrático del instituto de Eibar (1933-1935), compaginó su actividad docente con el cargo de secretario de ANV en la cuenca del Deba. Mantuvo una gran amistad con el médico alavés y teórico anarquista Isaac Puente, asesinado por los sublevados al comienzo de la guerra civil, amistad que ejemplificó en el plano personal las buenas relaciones que siempre mantuvieron ANV y la CNT.
[8] Euskaldunberri. Literalmente, “euskaldun nuevo”, aquel cuya lengua materna, a diferencia del euskaldunzaharra, o “euskadun viejo”, no es el euskara y ha aprendido a hablarla de joven o adulto. Aunque el actual estatus jurídico-legal de la lengua vasca y los derechos lingüísticos de los ciudadanos vascos dejan bastante que desear, existen medios al alcance de cualquiera que lo desee para aprender euskara, pero no era así a comienzos del siglo XX, cuando Apraiz acometió por su cuenta y riesgo esta tarea, por lo que conviene subrayarlo.
[1] Había algunas excepciones a esta regla. Eibar y Mondragón (Arrasate), dos enclaves euskaldunes, contaban con una importante industria que daba trabajo a una gran masa de obreros entre los que las ideas socialistas arraigaron con fuerza en el periodo comprendido entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
[1] Cabe citar aquí la insuficientemente valorada aportación del carlismo a la cultura y la lengua vascas. Hasta la Guerra Civil, el carlismo vasco había estado en primera línea en la batalla por la defensa y fomento del euskara. Existe toda una pléyade de escritores e investigadores carlistas, encabezados por Julio Urkijo, fundador de Eusko Ikaskuntza, la Sociedad de Estudios vascos, y Euskaltzaindia, que así lo atestigua. Con la Guerra Civil, los sectores del tradicionalismo carlista que aceptaron sin reservas el proceso de unificación con la Falange ordenado por Franco acabaron confundiéndose con el franquismo y aceptando los postulados lingüísticos de este en relación con el euskara. Los sectores del carlismo vasco más reacios a perder sus señas de identidad -entre ellas el euskara- iniciaron un largo proceso de declive que ha hecho de ellos una fuerza política de carácter testimonial.
[1] Acción Nacionalista Vasca (ANV) nació oficialmente en Bilbao el 30 de noviembre de 1930, festividad de San Andrés, lo que dió lugar a que el manifiesto fundacional del partido se conozca con el nombre de Manifiesto de San Andrés. Se considera a ANV como una escisión por la izquierda del PNV dado que la mayoría de sus fundadores eran nacionalistas disconformes con el resultado del reciente proceso de reunificación de las dos ramas (Comunión Nacionalista Vasca y Aberri) en que había permanecido dividido el nacionalismo vasco tradicional durante cerca de una década. El hecho de que el nuevo PNV reunificado volviera a tomar como una de sus principales señas de identidad el carácter confesional católico de sus comienzos fue uno de los principales motivos, aunque no el único, para que un sector de antiguos militantes de Comunión y Aberri, a los que también se unieron otros nacionalistas independientes, decidieran fundar un nuevo partido laico, nacionalista y de izquierdas, partidario tanto del acercamiento a republicanos y socialistas para lograr la caída de la monarquía como de un amplioestatuto de autonomía para Euskalerria.
[1] La reunificación del nuevo PNV en la Asamblea de Bergara, el 16 de noviembre de 1930, precedió en apenas dos semanas a la fundación de ANV. Al quedar en minoría en la asamblea sus planteamientos para reformar el PNV, los sectores partidarios de renunciar a la confesionalidad del partido, dotar a este de una estructura unitaria y no confederal y abierto a planteamientos políticos y sociales más avanzados quedaron en minoría y renunciaron a ingresar en el PNV reunificado. Tampoco lo hicieron los sectores más abiertamente independentistas del nacionalismo vasco, que se agruparon en torno a la publicación Jagi-Jagi, por cuyo nombre serían conocidos posteriormente.
[1] Piper potia o Piper pote. Literalmente, bote o lata de pimientos. En Euskadi es una expresión que se utiliza para referirse en sentido figurado a la bandera monarquica española dada la coincidencia de sus colores con los que hace décadas eran habituales en las etiquetas de las latas de pimientos morrones o del piquillo, en las que se hacía destacar el rojo del pimiento sobre un fondo amarillo. Todavía hoy, a pesar de lo mucho que ha evolucionado la técnica del packaging, algunas firmas de conservas de verduras comercializan sus latas y tarros de pimientos con este tipo de etiquetas.
[1] Nunca más pobres y ricos / Destruyamos la bandera de la monarquía / Los siervos, empujados por la desventura / Conseguiremos hacernos con el pan / Liberemos a todos los humanos / También a todos los pueblos / Abramos camino a la paz / Abajo los ejércitos / Liberemos a todos los humanos / También a todos los pueblos / difundamos todos unidos / La fraternidad universal. En la traducción al castellano he tratado de respetar al máximo la literalidad del texto original aparecido en el periódico de ANV. Ya he explicado antes el sentido de la expresión piper potia. En 1932, año en que se publicó esta versión en euskara de ‘La Internacional’, la bandera oficial española no era el ‘piper pote’ sino la tricolor republicana, por lo que entiendo que la referencia a la proscrita bandera monárquica española obedece más a una intención de reafirmar los valores republicanos que a otra cosa. El término aberri tiene un sentido más próximo a la concepción martiana de patria que al que, comúnmente, se concede a esta palabra en muchos países europeos, que, tal vez por su “glorioso” pasado histórico, suelen tener una concepción imperialista de la palabra “patria”. Por eso he traducido “aberri danak” por “todos los pueblos”, al entender que esta expresión se ajusta mejor que “todas las patrias” (que en este contexto también hubiera sido una traducción válida) a las ideas de igualdad, libertad y fraternidad que expresa la canción.
[1] Odón Apraiz Buesa (Gasteiz, 1896-1984) pertenecía a una conocida familia alavesa. Estudió Filosofía y Letras en las universidades de Salamanca, Deustu y Madrid y se doctoró en Historia con una tesis sobre ‘El País Vasco en la época de la Revolución Francesa (1793-1795)’. A partir de 1920, y becado por Euskaltzaindia, institución de la que llegaría a ser académico, estudió Lingüística en la Sorbona, de París y en Zurich, siendo elegido miembro de la ‘Société de Linguistique’. Los contactos realizados durante estos años le permitieron más adelante participar en varios congresos internacionales de naciones minorizadas que, auspiciados por la Sociedad de Naciones, tuvieron lugar en Ginebra, La Haya y Nueva York. En 1926 comenzó un largo itinerario en el mundo de la docencia, primero como profesor ayudante en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona y después como catedrático de Geografía e Historia en los institutos de Eibar, La Laguna, Reus y Gasteiz. Siempre compaginó sus tareas docentes con el trabajo de investigación histórica y lingüística. Su obra más importante en este campo fue ‘El vascuence en Vitoria y Alava en la última centuria (1850-1950)’. Escritor impenitente, utilizó numerosos seudónimos: Olarizu, Ziarpa, Argitza, Olari… Durante una temporada cedió también a las costumbres lingüistico-ortográficas de la época y firmó algunos trabajos como Apraiz’tar Oto. El compromiso de Odón Apraiz con su país le llevó también a intervenir en política. Primero lo hizo en la órbita del PNV escindido, aunque acabó desencantado de la creciente derechización de este partido y, en 1930, fue de los primeros en engrosar las filas de Acción Nacionalista Vasca. Muchos de los documentos de ANV de la época fueron escritos por él y, en los años en que fue catedrático del instituto de Eibar (1933-1935), compaginó su actividad docente con el cargo de secretario de ANV en la cuenca del Deba. Mantuvo una gran amistad con el médico alavés y teórico anarquista Isaac Puente, asesinado por los sublevados al comienzo de la guerra civil, amistad que ejemplificó en el plano personal las buenas relaciones que siempre mantuvieron ANV y la CNT.
[1] Euskaldunberri. Literalmente, “euskaldun nuevo”, aquel cuya lengua materna, a diferencia del euskaldunzaharra, o “euskadun viejo”, no es el euskara y ha aprendido a hablarla de joven o adulto. Aunque el actual estatus jurídico-legal de la lengua vasca y los derechos lingüísticos de los ciudadanos vascos dejan bastante que desear, existen medios al alcance de cualquiera que lo desee para aprender euskara, pero no era así a comienzos del siglo XX, cuando Apraiz acometió por su cuenta y riesgo esta tarea, por lo que conviene subrayarlo.








Lo del euskera y el carlismo es discutible. Había zonas castellano-parlantes y carlistas, y localidades vasco-parlantes y liberales (p.ej. Hernani y Bermeo). El PSOE inicial de Vizcaya -el de los mineros de Somorrostro- viene directamente del carlismo popular. Hasta en “La lucha de clases” a finales del XIX reconocían que muchos socialistas de aquella época provenían del carlismo. De ese mismo entorno carlista surgieron “La Pasionaria” (comunista) e Isaac Puente (anarquista). Otra cosa es que los socialistas se hayan créido esa fantasía de que son los herederos de los milicianos liberales de Bilbao y estén todo el día dando la chapa con ello. La historia la han escrito los socialistas. Y se nota.
He puesto “créido” en vez de creído. Sorry.